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(nuevo zamna) túumben Zamná, Empelios mesoamericano color
Planeta natal: Chichén Itzá

Especie: Maya y Méxica (Mestizo)

Semidiós de Primer Grado (hijo de Quetzalcóatl/Kukulkán )

Fecha de nacimiento: 31 de Julio del año 48 AH (662 AFG)

Fecha de defunción: 21 de Junio (530 AFG)

Muerte por sacrificio ritual.

Sexo: Hombre
Edad actual: 31,2 años (aspecto en edad espiritual permanente)
Altura: 1,90 metros
Color del pelo: Marron-liso
Color de los ojos: Marrón oscuro

Genes de otras especies:

  • 50% Maya
  • 50% Méxica
  • Genes de Quetzalcóatl/Kukulkán
Padres: Quetzalcóatl/Kukulkán y Yunuen
Familia: Familia Kukul/Quetzal (fundador)
Atributo:
Tierra
Tierra/Terra

Novia / Esposa: Erandi

Hijos: Xcaret y Balam

Herman@s: Ninguno.

Otras relaciones: Por determinar

Personaje de la historia: Personaje histórico

Otros nombres:

-Empelios Tolteca

Títulos:

-Teólogo

-Filósofo

-Sumo Sacerdote

Títulos póstumos:

-Gran civilizador.

Descripción política y religiosa

Rango:

  • Soldado
  • Noble
  • Filósofo
  • Teólogo
  • Poeta
  • Sumo Sacerdote

Era: Era del segundo clásico Tolteca

Bajo su poder:

  • Religiones Toltecas
  • Cultuas Toltecas

Afiliación religiosa: Nahualista y Mayaismo

Estatus religioso: Sumo Sacerdote del Nahualismo y Mayaismo

Legado:

  • Códice de Zamná
  • Vía Empelica Tolteca
Cualidades Teológicas y Mitológicas
Especie: Dios

Tipo de dios: Dios Conceptual

Identidad: Padre de los Mayas y Méxicas, personificación del conocimiento, y de la religión.

Panteón: Méxica y Maya

Padres: Quetzalcóatl/Kukulkán y Yunuen

Culto:

  • Cultos Nahualistas:
    • Culto a Túumben Zamná
  • Cultos Mayas:
    • Culto a Túumben Zamn

Símbolos: Jade, palmeras.

Túumben Zamná es un personaje ficticio del Universo Alderapedia.

Conocido como el padre de la Toltequidad, Túumben Zamná es la décima y teóricamente última reencarnación de Empelios, fue un inigualable sacerdote y profeta Maya, un semidios concebido por el dios Quetzalcóatl / Kukulkán con una mortal, enviado por este con el fin de que reformara las religiones Mayas y Méxica para darles importantes cambios teológicos, filosóficos y ritualisticos, entre ellas la abolición del sacrificio-ritual de personas a los dioses.

Si bien Zamná no era consciente cuál era su misión, el mismo por su cuenta llegó a la conclusión de que debía hacer importantes reformas religiosas de su civilización.

Como una evidente reencarnación de Empelios, Zamná heredo el aspecto de este, siendo muy famoso entre su pueblo por tener unos rasgos muy occidentales, si bien era evidente que la sangre Maya y Mexica corría por sus venas, como buen Empelios, Zamná fue un auténtico prodigio teológico y filosófico, sus capacidades para comunicarse con las deidades Méxicas y Mayas le permitió hacer grandes revelaciones divinas a los mortales, por lo que fue considerado como un profeta, su fuerte carácter y determinación le permitieron llegar hasta lo más alto de la religión, hasta el punto de ser el primer sumo sacerdote del panteón Méxica y Maya.

Considerando que los dioses inquivocamente hablaban a través de él, se aceptaron sus numerosas reformas religiosas y culturales de todo Anáhuac, logrando además abolir el sacrificio ritual gracias a sus inigualables tesis religiosas que las invalidaban al ponerlas como un tipo de ofrenda que ya no era importante en la cosmología Maya y Méxica, si bien la abolición del sacrifico ritual fue controvertido y polémico entre muchos sectores religiosos, todos lo aceptaron, si bien por primera vez en la historia el enemigo de un Empelios no fueron los mortales sino las divinidades, Tonatiuh dios Méxica del Sol sin estar de acuerdo y considerando a Túumben Zamná como una amenaza decido conspirar contra Zamná con la complicidad de Huitzilopochtli.

Tonatiuh exigió el sacrificio de Zamná en Teotihuacán, muchos sacerdotes no conformes con las reformas de este, escucharon las peticiones del dios, si bien Zamná era plenamente consciente de que querían sacrificarlo, este en vez de oponerse, decidió acceder, completamente convencido de que su padre impediría el sacrificio, pues había sido enviado al mundo con el fin de abolirlos.

Zamná estaba en lo correcto, Quetzalcóatl / Kukulkán, se alarmó enormemente de que fuesen a sacrificar a su hijo y tuvo la intención de aparecerse e impedir el sacrificio, sin embargo, su panteón estaba en pleno conflicto interno al borde de una guerra interna que desolaría el mundo debido a las amenazas de Tonatiuh amparado por Huitzilopochtli, considerando que el bien del panteón y del mundo eran más importantes que la de su hijo, Quetzalcóatl / Kukulkán no acudió en ayuda de su hijo.

Zamná ignorando todo esto no cedió a ser sacrificado, su padre aparecería y dejaría claro a todo el mundo que los sacrificios de personas ya no tenían razón de ser, cuan terrible momento para Zamná cuando la daga de sacrifico atravesó su pecho en lo alto de la pirámide de Teotihuacan y se dio cuenta que ni su padre ni ninguna otra deidad fue en su ayuda, sintiéndose traicionado no solo por sus hermanos los mortales, sino también por sus dioses, que le enviaron, Zamná murió lamentando haber fracasado.

Su esposa e hijos junto con todo el mundo vieron aterrorizados como el sacerdote de Tonatiuh le sacaba el corazón a Zamná.

La muerte de Túumben Zamná provocó un revuelo social terrible, en todos los mundos de Anáhuac, pues consideraron que el hombre más grandioso había sido traicionado por los sacerdotes, sin embargo rápidamente los sacerdotes se reunieron y modificaron las enseñanzas de Zamná plasmadas en el códice con su mismo nombre, mostrando al mundo una gran mentira en la que Zamná no solo aceptaba el sacrificio-ritual sino que las alentaba a una reforma, el mismo se sacrificaría voluntariamente para sellar un nuevo tipo de sacrificio-ritual mucho más intenso que antes, la falsificación del códice e el escondite del original fueron tan excelentes, que la mayoría de la población creyó la mentira, los pocos opositores que no lo creían fueron silenciados, incluida la esposa e hijos de Zamná que afirmando que Zamná jamás dejaría una enseñanza así y que fue traicionado, pasaron a ser una amenaza para la idiosincrasia y pasaron a un encierro de oro lejos de la vista pública, pues la sangre divina de Quetzalcóatl / Kukulkán corría en ellos y por ello no podían ser asesinados.

Si bien el resto de reformas sociales, culturales y religiosas que Zamná hizo, continuaron adelante.

Sin embargo el escándalo a nivel divino fue mayúsculo, Quetzalcóatl / Kukulkán estaba terriblemente furioso con el perpetrador de Tonatiuh y su cómplice Huitzilopochtli, las represalias de otros panteones divinos no se hicieron esperar, y el castigo del Universo pronto llegó, pues no era para menos, ya que Túumben Zamná aún no había cumplido uno de los destinos más importantes de las reencarnaciones de Empelios, alcanzar la iluminación, indicando que el no tenía que haber muerto en ese momento, tenía que haber sido salvado.

Con el paso de los siglos las consecuencias de la mentira perpetrada por el clero sobre Zamná se tradujeron en sacrificios de personas mucho más terribles y numerosos, el sacrificio se convirtió en una terrible y temible ruleta de la suerte en la que cualquier persona podía ser sacrificada sin que pudiera impedirlo, los dioses Méxicas y Mayas tuvieron que asumirlas sin la capacidad de poder enviar otro profeta, siendo ese el castigo del Universo por su insolencia y haber roto las leyes divinas.

Tonatiuh principal perpetrador de esto nunca se arrepintió de sus actos, exigiendo sacrificios, mientras que Huitzilopochtli finalmente acabó por arrepentirse enormemente de lo que hizo cargando a sus espaldas todos los sacrificios que se hacían en su nombre lo que acabó por hundirle.

La muerte prematura de Zamná al no haber alcanzado la iluminación provocaron que el ciclo de reencarnaciones de Empelios se cercenara y se detuviera, convirtiendo de ese modo a Túumben Zamná en el último Empelios.

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